Conoce las cinco libertades que deben tener los animales

Los animales no humanos siguen siendo cosas en muchos lugares del mundo y Colombia no es la excepción. Cerdos, vacas, caballos, burros y también perro y gatos son tratados como objetos inertes a los que se les puede manipular sin ningún cuidado. La Costa caribe colombiana es un deshonroso caso para la vida de muchos animales. Los esfuerzos por hacer cumplir la Ley 1774 de 2016 han resultado infructuosos en la mayoría de ocasiones.

libro Animal Machines: libertades de los animales

A nivel mundial la discusión ya tiene más de medio siglo y buena parte de ella comenzó con el libro Máquinas Animales. Su autora, la periodista y veterinaria, Ruth Harrison, denunció allí  las pésimas condiciones y los maltratos a los que los animales eran sometidos y que hoy, siguen padeciendo en muchos países.

Esto llevo a que en Inglaterra se llevara a cabo una investigación de las empresas avícolas, porcícolas y ganaderas, generando como consecuencia un informe que planteo la urgencia de mejorar las condiciones generales de los animales en las granjas y también en los hogares.

Las lista de las cinco libertades de los animales:

Este informe llevó a creación del Consejo de Bienestar de Animales de Producciónen Inglaterra en 1979 y esta organización publicó un documento con los principios que hoy dirigen las buenas prácticas de bienestar animal y la legislación al respecto. Es una especie de declaración de «los derechos de los animales», que se conocen en el mundo como las cinco libertades y son las siguientes:

  1. Estar libre de sed,  hambre y desnutrición
    Los animales deben tener acceso a agua y alimentos adecuado para mantener su salud  y vigor.
  2. Estar libre de incomodidades físicas o térmicas
    El ambiente en el que viven debe ser adecuado para cada especie, con condiciones de resguardo y descanso adecuados. 
  3. Estar libre de dolor, lesiones o enfermedades
    Los responsables de la crianza de los animales deben garantizar la prevención, rápido diagnóstico y su trato adecuado.
  4. Ser libre para expresar las pautas propias de comportamiento
    Los animales deben tener la libertad para comportarse naturalmente, lo que requiere espacio suficiente, instalaciones adecuadas y la compañía de animales de su propia especie.
  5. Estar libre de miedos y angustias
    No es solamente el sufrimiento que debe ser evitado. Los animales tampoco deben ser sometidos a condiciones que los lleven a experimentar sufrimiento mental,  por ejemplo, para evitar que experimenten estrés o miedo.

No se trata entonces de solamente evitar el dolor. Los animales tampoco deben ser sometidos a condiciones que los lleven a experimentar algún tipo de sufrimiento psicológico como miedo o estrés permanente. En Colombia nos falta mucho por avanzar y esta es una invitación a que todos trabajemos juntos por un mejor país para todos.

Sobre la humanización de las mascotas y otros asuntos psicológicos

Recientemente estuvimos en el programa Katarsis, de Sintopía Radio la Universidad Central de Bogotá, hablando sobre la humanización de las mascotas. Fueron invitados al programa, la doctora Martha Ciro de ADA Colombia (Asociación Defensora de Animales) y Carlos Naranjo, director de DOCTOR PULGAS.

A continuación algunas de las ideas expresadas durante el programa para que se hagan su propia idea sobre este controversial tema que nos toca a todos los que tenemos animales de compañía con los que compartimos cada vez más tiempo y espacio de nuestras vidas. ¿Cuál es el límite en el que la humanización se vuelve problemática?

«La humanización de las mascotas para nada es beneficiosa. Consideramos que los animales tienen su lugar y los humanos tienen el suyo. La humanización altera la relación del animal con su propietario». Martha Ciro de ADA Colombia.

«De alguna manera es una tendencia psicológica natural el tratar de encontrar parecidos que tenemos nosotros con los seres u objetos del mundo exterior. A eso se refiere la humanización o antropomorfización». Carlos Naranjo de DOCTOR PULGAS.

«Tenemos graves problemas con la esterilización de animales. Cuando usted habla con algunas personas ellas dicen que pobrecitos los animales, que ellos necesitan tener satisfacción sexual y eso no es cierto. Dando atributos que tenemos los humanos a los animales». Martha Ciro de ADA Colombia.

«Ésto hay que mirarlo con ciertos bemoles, hablar de la humanización de los animales no es un asunto sencillo. Hay animalistas que no están de acuerdo, por ejemplo, con la esterilización porque lo consideran una forma de maltrato. Yo estoy de acuerdo en que debemos esterilizar pero hay otras visiones del mundo». Carlos Naranjo de DOCTOR PULGAS.

«Tenemos una tendencia innatas a asignarles a los objetos formas animadas. Hay un fenómeno psicológico que se llama la pareidolia en el que buscamos formas de rostros humanos en objetos tanto animados como inanimados. Contamos con un cerebro que ha sido diseñado para interpretar el mundo de acuerdo a las necesidades evolutivas que tenemos. Igual sucede con la antropomorfización en la que tratamos de asignarles características humanas a los animales con los que vivimos». Carlos Naranjo de DOCTOR PULGAS.

«Quiero aclararle a la audiencia que yo soy neuróloga y docente universitaria. Y lo que veo es que muchas veces las personas hacen una transferencia a los animales de sus frustraciones personales. Así entonces se busca un reemplazo de una pareja o de un hijo en sus animales de compañía». Martha Ciro de ADA Colombia.

«Quisiera tener una respuesta simple pero no la tengo. Porque esas líneas en las que la humanización se vuelve problemática son difíciles de encontrar. En especial en las personas que lo hacen porque no suelen darse cuenta de ello. Cuando uno está metido en este cuento empieza a escalar casi sin darse cuenta. Un criterio podría ser el malestar clínicamente significativo en el que la relación con la mascota empieza a deteriorar las relaciones en términos de familia, de amigos, de pareja». Carlos Naranjo de DOCTOR PULGAS.

Para escuchar el programa completo, haga clic aquí.

Continúa maltrato a los caballos en El Retiro

Por: Carlos Andrés Naranjo Sierra
En reiteradas ocasiones la comunidad animalista del municipio de El Retiro, en el departamento de Antioquia, se ha quejado por el trato al que suelen ser sometidos los caballos del pueblo. Muchos de éstos usados en las cabalgatas que se desarrollan en el municipio los fines de semana y en festividades. Falta de de techo para cubrirse del sol y la lluvia, falta de agua y de alimento, son algunas de los reclamos.

Los propietarios de los lotes y de los animales se han hecho los de la vista gorda y las autoridades municipales, encargadas de hacer cumplir la Ley 1774 de 2016 y el Acuerdo municipal 003 de 2015, impulsado por el concejal Santiago Montoya, se han visto cortas a pesar de los importantes avances en esterilizaciones de caninos y felinos. Lo cierto es que con respecto a los equinos aún falta mucho por hacer para hacer de El Retiro «un municipio de clase mundial», como pretende el plan estratégico de la Alcaldía.

Derechos de petición, quejas en la inspección de policía y reuniones con los funcionarios públicos han surtido poco efecto. entre otras cosas porque para algunos habitantes del municipio del oriente antioqueño, estas condiciones son normales para los caballos y hacen parte de su hábitat natural, sin otro fundamento científico que la tradición o la opinión del veterinario de turno. ¿Alguien podría confirmarlo?

Al respecto consultamos Jaime Taborda, experto en etología equina, quien nos respondió que en un medio salvaje no hay techo, evidentemente, pero que el caballo lo busca y se sirve de éste, por medio de árboles o grutas. En este caso es claro que los caballos están en un medio artificial creado por el hombre, que limita su movilidad a través de alambres de púas, lo que implica que debe proveerles también los recursos que no está en libertad de buscar como el agua, el alimento y el techo.

Pregunta etología equina a @jaimetabordag.

Algunos propietarios de caballos tiene la idea de que los equinos sólo son sus bienes muebles, no sintientes, y que las leyes de protección animal entorpecen el desarrollo de sus negocios de chalanería. No se les ocurre que la protección de los animales también redunda en una mejor condición física y anímica de sus caballos y en la posibilidad de que sus clientes se sientan más a gusto con sus servicios.

De momento los invitamos a seguir dando a conocer esta problemática en sus redes y comentándolo con sus amigos, en especial los amantes de las cabalgatas, pues ante la falta de sanción legal, nos queda el recurso, no menos valioso, de la sanción social. El mundo avanza y hoy tenemos el conocimiento, los recursos y la legislación para hacer mejor la vida de todos los animales, incluyendo al ser humano.

Despidiendo a Berta, una historia sobre la eutanasia de una perrita

Por: Carlos Andrés Naranjo Sierra
El mes pasado tuve que tomar la difícil decisión de despedirme de Berta, uno de los miembros de mi manada. Nunca me había enfrentado a eso. Lo que empezó como una clara dificultad para caminar y respirar, terminó por revelar que Berta padecía un agresivo hemangiosarcoma que avanzaba a pasos agigantados en su hígado, vaso y pulmones. No lo quería creer, debía tratarse de algún error en el diagnóstico y seguramente el problema era sólo articular. Los hechos terminaron por demostrarme la dura realidad.

Berta tenía un alma grande. Era más generosa que muchos perros. No le importaba mucho que le quitaran la comida o si un niño se le acostaba encima toda la tarde. Acompañaba gustosa a todo el mundo, en especial a mi padre y a los jornaleros que recogían el café en la finca de Fredonia. Pero además de eso, sonreía permanentemente. Era difícil verla sin sus ojos brillantes, la boca entreabierta y la cola moviéndose de un lado para otro. Era una perrita “buena gente”.

Pero ahora, cada día Berta sonreía menos. Su caminar lento y difícil se convirtió en una pausa permanente, hasta el punto de estar todo el día tendida de lado, sin fuerzas para comer, beber o levantarse para orinar o defecar. Trataba de imaginarme la incomodidad que le representaba aguantarse las ganas, pues ella siempre se negó a hacerlo dentro de la casa. Comencé a sacarla cargada afuera sin mucho resultado. Regresaba a la casa a seguir con su triste rutina de mirar la vida pasar de lado.

Su respiración comenzó a hacerse más rápida semana tras semana y a gemir por momentos. La medicación paliativa que habían indicado los veterinarios funcionaba un rato sí y otro no. Le había prometido a Berta, como se lo he prometido a todos mis perros y a mí mismo, que no sufriría más allá de lo necesario. Esa posición me tranquilizaba por momentos pero también me angustiaba saber cuándo sería aquel momento “más allá de lo necesario”.

La verdad, nunca lo supe. Al principio pensé que lo mejor sería terminar rápidamente con su dolor y evitar el riesgo de una hemorragia interna por la ruptura del vaso pero luego decidí que dejaría que la vida obrara por su cuenta y me diera una señal de cuándo era el momento. La señal nunca llegó. El dolor, aquel guardián implacable de la vida, comenzó a hacerse presente cada vez con más frecuencia e intensidad en mi perrita, pero nunca como una señal inequívoca del fin.

Berta nunca dejó de mover la cola cada vez que la llamaba por su nombre ni de mostrar interés por saludar las visitas, fueran animales humanos o no. Su llama simplemente se fue extinguiendo poco a poco hasta el día en que yo decidí dar el soplo final con la ayuda de Marta, una adorable médica veterinaria, que conocimos días antes, cuando llamaba de madrugada a todos los hospitales veterinarios cercanos, en busca de alguien que nos ayudara a aliviar sus pesares.

No tengo una fórmula ni mucho menos el criterio ético para determinar con total certeza si lo que hice estuvo bien o mal, o si me tardé mucho o poco. Sólo sé que Berta, alma grande, descansó finalmente con la eutanasia. Aquel cuerpo tenso y ultrajado por el cáncer, finalmente se relajó y dejó en paz a la conciencia amorosa de mi amada perra. Yo cobré su vida antes de que el cáncer, cruel, presuroso y egoísta, terminara de devorarla por dentro.

Mientras en compañía de mi querida Girlesa enterraba su cadáver a la sombra de un árbol de café, pensaba en Berta pagando a Caronte, barquero del Hades, con tres galletas, su hermoso viaje al otro lado del río Aqueronte, alejándose en su barca mientras movía la cola y sonreía. ¡Gracias Berta por tu dulce compañía y buen viaje!

¿Cómo se cuándo ha llegado la hora?

A pesar de que parece que no hay fórmulas para saber cuándo despedirse, mientras atravesaba el oscuro valle de la muerte al lado de aquella perrita que encontré una mañana en el barrio Calasanz de Medellín caminando calle arriba y abajo en busca de un amo, Miguel, un médico veterinario y músico, me regaló un interesante texto para evaluar la calidad de vida de las mascotas, que quiero compartir con Ustedes, bajo la idea de que pueda ayudarle a alguien a decidir el camino que debe emprender, de cara a la despedida de un verdadero amigo, bien sea que ladre o que maulle.

Lo transcribo a continuación basado en la traducción libre del documento How do I know when it is the time? The Ohio State University Veterinary Medical Center.

¿Cómo se cuándo ha llegado la hora?
Evaluando el grado de calidad de vida de su mascota para tomar la decisión de terminar su vida

La decisión de realizar la eutanasia a su mascota puede ser una de las decisiones más dificiles que usted haya tomado. Algunas veces los animales de compañía son eutanasiados para minimizar el sufrimiento inecesario. La calidad de vida de los animales se define por su bienestar físico y mental en general, no sólo por un aspecto de su vida. La tabla que encontrará al final, intenta tener en cuenta todos los aspectos de la vida de su mascota pero es importante recordar que todas las mascotas son diferentes de modo que lo que puede considerarse una mala calidad de vida para una, puede ser diferente para otra.

Los valores más altos de esta tabla equivalen a una mejor calidad de vida. Esta tabla puede ayudarle a visualizar mejor el bienestar general de su mascota. En algunos casos incluso un solo elemento en el lado izquierdo de la gráfica (por ejemplo dolor) puede indicar una mala calidad de vida, aunque muchos de los otros elementos sigan siendo positivos. Algunos aspectos o síntomas de la lista se pueden considerar efectos secundarios de los tratamientos que su mascota está recibiendo. Es importante hablar de estos síntomas y efectos secundarios con su médico veterinario.

Preguntas para hacerse a usted mismo:

  • ¿Qué es lo más importante al considerar el tratamiento que finalizará la vida de mi mascota?
  • ¿Cuál es mi opinión acerca de la eutanasia?

Consideraría la eutanasia si algunas de las sigueintes cosas fueran ciertas acerca de mi mascota:

  • ¿Siente mucho dolor?
  • ¿Ya no puede orinar o defecar?
  • ¿Ha comenzado a tener convulsiones?
  • ¿Se ha vuelto incontrolablemente violenta o no es segura para los demás?
  • ¿Ha dejado de comer?
  • ¿No actúa como lo hacía normalmente?
  • ¿Tiene una condición que sólo empeorará con el tiempo?
  • ¿Limitaciones financieras dificultan el tratamiento?
  • ¿El cuidado paliativo ya no funciona o no es una opción?
  • ¿El equipo veterinario recomienda la eutanasia?
  • ¿El equipo veterinario recomienda la eutanasia pero los síntomas o situaciones que se enumeran anteriormente no están presentes?

¿Cómo sé cuándo ha llegado la hora?

  • Las siguientes herramientas le pueden ayudarle tomar la decisión de la eutanasia:
    Contar conla ayuda de su veterinario ya que su veterinario no puede tomar la decisión por usted, es útil que él sepa que usted está considerando esta opción.
  • Recuerde cómo se veía y se comportaba su mascota antes de la enfermedad. A veces los cambios son graduales y por lo tanto diíciles de reconocer. Es recomendablemirar las fotos o videos de su mascota desde antes de la enfermedad.
  • Marcar los días buenos y los malos en un calndario (en ocasiones incluso podrá establecer la distinción de mañana, tarde y noche). Esto podría ser simple como una carita feliz o triste dependiendo de si es bueno o malo. Si los días malos empiezan a ser más que los buenos, puede ser el momento de considerar la eutanasia.
  • Escriba también una lista concreta de tres o cuatro cosas que a su mascota le gusta hacer y mirar cuando ya no sea capaz de disfrutar de éstas pues puede ser el momento de discutir sobre la eutanasia.

Tabla: