



El debate sobre los hipopótamos de Colombia, que habitan la cuenta del Magdalena Medio, ha sido uno de los desafíos éticos, ambientales y de bienestar animal más complejos en la historia reciente del país. Durante meses, la sombra de la caza de control planeó sobre esta población exótica, el peligro de que, al menos, 80 animales fueran eliminados. Una propuesta impulsada inicialmente por la ministra saliente de Ambiente, Irene Vélez y apoyada por algunos sectores academicistas y cientificistas. Sin embargo, soplan vientos de cambio y compasión con base científica.
La llegada de Fabio Arjona como ministro entrante de Ambiente y Desarrollo Sostenible marca un punto de inflexión crucial: la decisión de descartar, por ahora, el exterminio de estos animales y agotar todas las alternativas éticas posibles. En declaraciones del 7 de julio a La Silla Vacía, Arjona afirmó: “Ya el control letal no debe emplearse con esta población tan importante. Veremos cómo lo resolvemos. Pero lo que te puedo garantizar y anunciar desde ya es que no va a haber control letal de los hipopótamos”.



El fracaso de las metas del pasado y la urgencia de la esterilización
Desde la perspectiva de la etología y el bienestar, la gestión poblacional debe ser eficiente para evitar el sufrimiento. Lamentablemente, el gobierno saliente dejó una deuda enorme en esta materia. No se cumplió ni siquiera con el 20% de la meta de esterilizaciones prometida de 40 esterilizaciones anuales.
Esta inacción no solo agravó el problema reproductivo de la especie (que en el ecosistema colombiano no tiene depredadores naturales y encuentra alimento todo el año), sino que dejó al borde del abismo la vida de cientos de ejemplares. Para el nuevo ministro, reactivar, financiar y acelerar un plan robusto de esterilizaciones quirúrgicas e inmunocastración no es opcional: es la primera línea de defensa para frenar el crecimiento poblacional de forma humanitaria. «La caza de control ya no será una solución y que buscarán otras más inteligente”, resaltó en Ministro entrante.
Las tres vías éticas: Traslados, confinamiento y ciencia
La etología nos enseña que los hipopótamos son animales gregarios, territoriales y altamente complejos. Su manejo requiere criterio y voluntad política más que fusiles. El enfoque del ministro Fabio Arjona se centra en un trípode de soluciones que priorizan la vida:
- Santuarios Internacionales: Una de las noticias más esperanzadoras es la ratificación de ofertas de santuarios en México y la India. Estas instituciones no solo han levantado la mano para recibir a varios ejemplares, sino que se han ofrecido oficialmente a cubrir la totalidad de los costos de transporte. Esto tumba el argumento de que el traslado es una salida económicamente inviable para el país.
- Confinamiento Controlado: Se están explorando alternativas para adecuar zonas específicas y seguras de confinamiento dentro del mismo Magdalena Medio. Áreas delimitadas que impidan la expansión de la especie hacia otros ríos del país, pero que les permitan vivir con altos estándares de bienestar animal, monitoreados por expertos en comportamiento.
- Insistir en las esterilizaciones: A pesar de las dificultades que implica la esterilización de animales de este tamaño, se debe insistir en el programa y evitar que el crecimiento poblacional siga escalando, como lo advertimos decenas de asociaciones animalistas desde hace más de dos décadas.
El caso de los hipopótamos en Colombia no se trata de desconocer un problema que altera el ecosistema local. Se trata de entender que hay prioridades y si de eutorofización se trata deberíamos comenzar por los búfalos y la ganadería extensiva. El error humano que los trajo debe resolverse con ética, aplicando la ciencia del bienestar animal y la etología para darles una salida digna. Celebramos la postura del nuevo ministro Fabio Araujo y seguiremos vigilantes para que las promesas de esterilización y traslado se conviertan en hechos reales.
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