La ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez —filósofa de formación y recordada por sus controversias al suministrar cifras erróneas durante su gestión en la cartera de Minas y Energía—, presentó ayer, 13 de abril de 2026, el protocolo para abordar el crecimiento poblacional de los hipopótamos en el Magdalena Medio antioqueño, titulado: «Plan de choque para frenar la expansión y el crecimiento poblacional de hipopótamos«.

Este plan contempla un presupuesto de 7.200 millones de pesos para el manejo integral de la especie y la reducción progresiva de sus individuos. Según el documento del Gobierno Petro, la estrategia «incorpora por primera vez un protocolo técnico de eutanasia como parte de una gestión basada en evidencia científica».

Sin embargo, el término «eutanasia» se emplea aquí como un eufemismo para el sacrificio de aproximadamente 80 ejemplares. Las alternativas de esterilización y traslado al exterior se han visto obstaculizadas por la falta de recursos y permisos, pero, sobre todo, por la carencia de voluntad política. El caso más reciente ocurrió en 2023, cuando la Gobernación de Antioquia —en colaboración con congresistas y entidades ambientales regionales— gestionó ante la AZCARM (Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México) el traslado de varios ejemplares. A pesar de tener la logística dispuesta, la entonces ministra de Ambiente, Susana Muhamad, negó el certificado CITES indispensable para autorizar la salida del país.

Bajo este panorama, el tiempo transcurre y la problemática se agrava, reduciendo las opciones al polémico «fusil sanitario». Cabe destacar que esta especie se encuentra catalogada como vulnerable a nivel global debido al cambio climático y la caza.

A continuación, reproducimos el comunicado oficial de AZCARM y Ostok Sanctuary al respecto:

«La decisión de Colombia de matar a 80 hipopótamos cuando podían ser salvados, sería el crimen animal más grave de la historia reciente perpetrado por un gobierno: AZCARM

Mientras estén vivos hay esperanza, la AZCARM pide al Gobierno de Colombia reconsiderar su grave decisión y una vez más pone a disposición su capacidad, recursos y experiencia para salvar a los hipopótamos.

La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) lamenta profundamente  la decisión del gobierno de Colombia de autorizar el sacrificio de al menos 80 hipopótamos en la cuenca del Río Magdalena, pese a que desde hace casi tres años desde esta asociación mexicana, con más de 40 años de trayectoria, se ofreció una alternativa real, viable y humanitaria para evitar su sacrificio.

­El presidente de la AZCARM, Ernesto Zazueta, recordó que desde 2023 la asociación, junto con Ostok Sanctuary y el Greens Zoological Rescue and Rehabilitation Center, desarrolló un proyecto integral para la translocación de al menos 70 ejemplares, 60 a India y 10 a México, para el cual ya se contaba con espacios acondicionados, equipo médico y técnico especializado, recursos económicos, logística internacional y protocolos de manejo sin sedación para garantizar el bienestar de los animales.

Sin embargo, el proyecto nunca recibió la autorización final del Ministerio de Medio Ambiente de Colombia , lo que frenó su ejecución. “Es profundamente lamentable que después de años de mucho trabajo, diálogo e investigación se haya optado por matarlos cuando ya existía una solución concreta para salvarlos. Porque lo dije y lo repito: Esto no es eutanasia, los animales no lo piden para estar mejor, es una matanza. Y, si se concreta esta decisión, será el crimen animal más grave de la historia reciente perpetrado por un gobierno, afirmó Zazueta.

Los hipopótamos en Colombia, descendientes de cuatro ejemplares introducidos ilegalmente en los años 80, se han convertido en una especie invasora cuya población supera los 160 individuos y continúa creciendo sin depredadores naturales, generando impactos ambientales y riesgos para comunidades locales. No obstante, AZCARM subrayó que se trata de una problemática provocada por el ser humano.

“Estos animales no eligieron estar ahí. Son consecuencia de ambiciones y decisiones humanas equivocadas, y ahora se les condena a morir por ello”, agregó.

La AZCARM  reconoce que la translocación representaba una alternativa más compleja y costosa, pero viable y verdaderamente ética, que además contribuiría a disminuir la presión sobre los ecosistemas y reducir los riesgos para la población sin recurrir a medidas letales. “Ya habíamos hecho lo más difícil, tener los espacios, los recursos, el equipo y la logística. Solo faltó dejarse de politiquerías,  burocracia, egos, y tener voluntad de salvarlos”, recalcó Zazueta.

Cabe destacar que en Colombia existen cientos de miles de búfalos de agua que deterioran los ecosistemas mucho más que estos hipopótamos, por lo que si la decisión del gobierno colombiano está basada en el principio de protección ecosistémico, estos animales también podrían ser eliminados y así muchas otras especies, pero el control ecológico no se realiza matando cientos o miles de animales en estado de vulnerabilidad y que, además, podrían ser reubicados y puestos a salvo.

Y es que en un contexto global donde cada día desaparecen hasta 150 especies de fauna silvestre y las poblaciones animales han caído más de dos tercios en menos de 50 años,  consideramos especialmente grave optar por eliminar ejemplares cuando existen opciones  para su conservación.

 “La vida silvestre se está extinguiendo como consecuencia de nuestra invasión, consumo y de nuestro mal concepto de desarrollo. Entonces siempre, siempre que podemos salvar animales, estamos obligados a hacerlo, especialmente los gobiernos y asociaciones dedicadas al manejo sostenible de la vida silvestre, y sobre todo cuando se trata de una especie se encuentra en situación de riesgo o vulnerable, como lo están los hipopótamos», enfatizó el Presidente de la AZCARM.

Finalmente, pero no menos importante, queremos alzar la voz y dejar muy claro que mientras los hipopótamos sigan vivos, aún existe la posibilidad de rescatarlos, por lo que hacemos un sensible y enérgico llamado a reconsiderar la medida y expresamos nuevamente nuestra disposición, capacidad, conocimientos y recursos para llevar a cabo la translocación y brindarles una segunda oportunidad de vida.

 “Lo dije hace tres años y lo repito, estos grandiosos animales no son responsables de este desastre ambiental. Los humanos  lo somos, y somos nosotros quienes debemos asumir las consecuencias, y optar por la vida siempre que se pueda”, concluyó».

¿Es el «sacrificio técnico» la única salida para los hipopótamos del Magdalena Medio? En el siguiente video, Carlos Naranjo, director de DOCTOR PULGAS, conversa con Ernesto Zazueta, presidente de AZCARM y Ostok Sanctuary, sobre la crisis ambiental y política que rodea a esta especie en Colombia.






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