Diez observaciones sobre los cachorros de mi perra

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Por esas coincidencias de la vida, terminé con una Pastor Alemán (¿o Pastora Alemana?) y sus ocho crías en la finca que habitamos mi esposa y yo en Rionegro. La nombramos Lola y decidimos encontrarle buenos hogares a sus pequeños retoños. Colocamos avisos en las tiendas agropecuarias del sector y enviamos mensajes por internet a toda nuestra red de contactos. Unos se enternecieron, otros nos recomendaron paciencia y otros tantos colaboraron con visitas y adopciones. Estos últimos, como diría Bertolt Brecht, son los imprescindibles.

Esta experiencia, aunque no es la primera, ha sido muy enriquecedora para mi, no en términos económicos, por supuesto, ya que las medicinas que requieren los perritos salen del bolsillo de Julia y yo, sino en términos de aprendizaje. He decubierto que tener mascotas no es suficiente para aprender de ellas y extraer conclusiones que permitan entender el comportamiento animal. Es la observación juiciosa y sistemática, como lo recomendaba el querido Nobel Konrad Lorenz, la que permite extraer indicios generales sobre el comportamiento animal.

Y es sobre este tema que quiero compartir mis primeras observaciones. De antemano ofrezco excusas a los expertos en el tema para quienes seguramente mis apreciaciones serán más que obvias o cargadas de errores de interpretación. En caso de que sean problemas de interpretación, agradezco me lo hagan saber por este medio para ir afinando mi punteria etológica sobre los canes. Sólo espero que sirvan al lector desprevenido para comenzar sus propias observaciones y poder refutar o confirmar las conjeturas que documento a continuación:

1. Lola, la madre Pastor Alemán, lame permanentemente el ocico y los genitales de sus cachorros para reafirmar su contacto con ellos. Adicionalmente esta conducta debe proporcionar alguno tipo de higiene sobre ellos.

2. Lola examina insistentemente el interior y los lados de la casa donde están los cachorros, una vez hemos entragado alguno en adopción. No conozco estudios que demuestren que los perros reconocen las cantidades, como si lo hacen algunas aves, pero esta conducta me pareció extraña.

3. Igualmente extraña me pareció la de subirse a nuestro automóvil, ya que nunca lo hacía, en donde días antes había visto partir sus cachorros. Piaget llamaba a esto permanencia de objeto, que es la capacidad del infante de ir a buscar el objeto perdido así ya no tenga contacto visual.

4. Cuando los cachorros estan dentro de nuestra casa, salen a defecar a la grama. Esto es especialmente interesante si se tiene en cuenta que sólo cuentan con 45 días de nacidos. Nadie puede haberles enseñado este comportamiento.

6. Adicionalmente si se encuentran en presencia de otros cachorros, estos tienden a a orinar y defecar a la vez. Esto podría atribuirse a una comida similar, en tiempos similares, atravezando sistemas digestivos comunes. Sin embargo la diferencia entre uno y otro es de segundos, lo que parece sugerir otro tipo de explicación más ambiental que fisiológica.

7. A pesar de su corta edad, mes y medio, ya los cachorros muestran conductas disímiles que parecen diferenciar el carácter de cada uno. Encuentro unos con comportamientos temerosos, otros exploratorios y, unos pocos, combativos. Tal vez el caracter en el Homo Sapiens tenga un origen similar.

8. Parece evidente que los cachorros ven borroso pues no logran percibir bien pequeñas profundidades de campo y reconocer alimentos con colores similares a los de los baldosines sobre los que se coloca. Lo mismo sucede en nuestra especie pero en los perros tiene un mayor riesgo vital esa limitación inicial. Supongo que tiene alguna intención evolutiva para evitar que se alejen demasiado, pero debe haber una mejor explicación.

9. Tampoco entiendo bien la ventaja evolutiva que puede tener el llanto permanente de los cachorros pues los haría presa fácil de los depredadores en circunstancias silvestres. Posiblemente su sentido se encuentre del lado de lo que Richard Dawkins señala sobre los polluelos en su excelente libro El gen egoista.

10. Los cachorros no representan una amenaza para los perros machos que llegan nuevos, como suele suceder con los leones que eliminan las anteriores crías para que la leona entre en celo más rapidamente al no tener que amanatarlos.

11. El instinto, es decir la naturaleza, o Dios como diría Spinoza, no deja de sorprenderme.