Amores Perros

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Por: Carlos Andrés Naranjo-Sierra

“Mientras más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”, dice el adagio popular, con sabor a desengaño. Lo cierto es que para mucho seres humanos, la compañía de un perro o un gato, es una experiencia tan, o más, valiosa que la de otro ser humano. ¿Es ésto normal?

El concepto de normalidad en psicología sigue siendo tema de debate, pero podemos afirmar que la tensión y el malestar habitual que producen las relaciones entre los Homines Sapientes (plural de Homo sapiens), es escasa en las relaciones de los animales de compañía con sus dueños.

¿Por qué? Son varias las razones, algunas de ellas:

No cambian fácilmente de amor: La relación filogenética (de la especie animal) de mutuo beneficio, que tenemos los perros, gatos y hombres desde hace miles de años, hace que la relación entre ambos sea bastante estable y se vea afectada, sólo ocasionalmente, por falta de entendimiento en el comportamiento de la mascota.

No tienen familia y amigos que visitar o que visiten: Una de las principales fuentes de conflicto entre las parejas, tiene que ver con las familias y los amigos de cada miembro, ya que son mundos ajenos que exigen un delicado equilibrio entre marcar límites y ceder. Con un animal de compañía, esta fuente de estrés es inexistente.

No usan tu tarjeta de crédito: Otra fuente constante de conflicto entre las parejas de Homines Sapientes tiene que ver con el uso del dinero. Por lo general, una de las partes siente que pone más o que el otro es algo desconsiderado. Los perros y gatos no conocen el valor simbólico del dinero y en consecuencia los tiene sin cuidado.

No hay excusas cuando uno quiere divertirse: La disposición para darle gusto al otro y divertirse, es casi permanente en el perro, aunque no en el gato, y esto hace que el ser humano controle fácilmente la situación. En el caso de dos seres humanos en cambio, la lucha por el poder y las excusas están a la orden del día con  expresiones ya comunes como “hoy no que tengo dolor de cabeza” o “quedé en salir con los de la oficina”.

Y sobretodo: No hablan: Aunque las tías digan que a los perros y los gatos “solo les falta hablar” realmente si hablaran comenzaríamos a tener conflictos de opinión. Su falta de lenguaje hablado es una ventaja a favor de los canes y los mininos pues hace que sus opiniones obedezcan a interpretaciones que hacemos a nuestro favor.

Es definitivo, las relaciones afectivas entre nosotros, los animales humanos, son más complejas y tienen más sofisticación debido a la capacidad de imaginar, prospectar, comprar. Lo que a veces es una ventaja, pero aves también una desventaja. En cambio las relaciones con nuestros perros y gatos, son más sencillas, más naturales, más genuinas.

* Director DoctorPulgas.org